Contra el acoso: entornos de bienestar emocional

Contra el acoso, entornos de bienestar emocional. Ana María Farré y Pilar Pérez Esteve

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En este post te comparto una entrevista que puede interesarte. Hablamos de prevención del acoso creando entornos de bienestar emocional. ¿Qué es y qué no es acoso? ¿Qué formas de acoso que existen? ¿Por qué el ciberacoso es todavía más doloroso? ¿Cómo podemos prevenirlo? ¿Cómo crear entornos de bienestar emocional?

https://www.youtube.com/watch?v=_-xxG-u6fT0

Si tienes un hijo, una hija, seguro que una de tus preocupaciones es que nadie le provoque dolor y que nunca haga daño a otro niño.
Si eres profe, prevenir el acoso va a estar un año más entre tus prioridades.
¿Y si nuestro centro fuera ese lugar al que todos queremos ir? ¿Ese espacio amable en el que te sientes acogido, seguro, escuchado?
Sabemos que crear entornos de bienestar emocional es esencial para prevenir el acoso y para nuestros niños y niñas, nuestro alumnado, aprenda en un entorno seguro.
Hablamos de claves para actuar y, sobre todo, para prevenir. Y al final encontrarás recursos online para seguir aprendiendo.
Pero, antes de entrar en materia, me gustaría dar algunos datos. El Ministerio de Educación presentó en mayo de 2023 el primer Estudio Estatal de la Convivencia Escolar en Educación Primaria en el Pleno del Observatorio Estatal de la Convivencia Escolar. El 9,53% del alumnado de Primaria indica haber sufrido acoso y el 9,2% ciberacoso. Una niña, un niño, de cada 10 se ha sentido acosado y ese sentimiento tiene efectos devastadores en su presente y en su futuro.

¿Qué es acoso y qué no es?
Es relevante clarificar conceptos. Personalmente he escuchado en numerosas ocasiones utilizar la palabra bullying o acoso con cierta trivialidad.
Siempre ha habido riñas entre niños, bromas, incluso peleas. ¿Se pueden considerar acoso?
Las discusiones, incluso las peleas, forman parte de nuestra vida y de nuestro aprendizaje y hay que enseñar a lidiar con ellas. A discutir de forma amable, a evitar las peleas.
Insultar, por ejemplo, es una acción reprochable. ¿Es acoso? Depende. Tomar el pelo o bromear con lo que a otra persona le molesta son comportamientos que hay que evitar. ¿Es acoso? Depende.
Entonces, ¿qué es acoso? La investigación coincide en señalar que el acoso:
1 Es intencional, deliberado, no es un incidente. Aunque en ocasiones quien acosa no lo haga de forma intencional, o se produzca como consecuencia de una mala dinámica de grupo. En buena parte de las ocasiones no se tiene verdadera conciencia del daño que están provocando, pero hay una intención.
2 Es reiterado, sistemático. Hay repetición,implica que un hecho se dé en varias ocasiones sino también en la percepción de que se pueda repetir. Por ejemplo, el miedo que provoca pensar que pueden volver a ponerme la mochila en un lugar que no alcanzo, subir otra foto mía o quedarme de nuevo sin equipo genera un daño enorme. Esa mirada que indica ‘puedo volver a hacerlo’ provoca un daño inmenso. un evento único se pueda repetir o se vuelva a compartir en redes sociales.
3 Hay diferencia de poder: por edad, estatus, popularidad, fuerza física… La víctima está, o se siente, en una posición más débil.
Es relevante abordar las ideas previas con respecto al acoso.
En tutorías, en reuniones con familias, es importante hablar del acoso y de las consecuencias devastadoras para quienes lo sufren y, en muchas ocasiones, para quienes lo ejercen.
Personalmente, suelo empezar mostrando en la pantalla una frase, una de tantas que he escuchado mil veces de niños y de familias. Te dejo algunas:
• ‘No lo hacemos en serio, estamos jugando’
• ‘pero si es mi amiga, mi amigo’
• ‘Conmigo también se metían, pero a mí no me ha afectado, me ha hecho más fuerte’
• ‘Hay que aprender a defenderse en la vida’
• ’Las piedras hacen daño pero eran solo palabras’
• Las palabras tienen un poder inmenso.
• ‘Son bromas, a ver si no vamos a poder ni gastar bromas’
• …
Deja que hablen, escucha, porque las ideas previas hay que expresarlas para poder después contrastarlas y suelen ser persistentes.
Entonces haz preguntas que inviten a pensar: ‘¿Todos nos divertimos?’ ‘¿Se cumplen algunas de las características anteriores: intencional, reiterado, diferencia de poder?’.
Y siempre muestra datos: argumentar con evidencias de la investigación pone la discusión en otro plano. Al final del post te ofrezco algunas referencias para apoyar tus argumentaciones. Porque todos los estudios son contundentes. El acoso disminuye la autoestima, la capacidad de confianza en uno mismo y en los demás, limita los aprendizajes y tiene serias consecuencias en el bienestar emocional, pudiendo crear secuelas que duran toda la vida.

¿Qué formas de acoso existen?
Normalmente se aglutinan en: física, psicológica, verbal y ciberacoso. Las explicamos aisladas para identificarlas mejor, pero siempre se dan juntas.
Violencia física
Es la más fácil de identificar. Son agresiones, castigos corporales, destrucción de bienes…
Verbal
Las palabras pueden provocar un dolor inmenso. Es muy relevante educar a niños y niñas en el poder de nuestro lenguaje, verbal y corporal. Para crear entornos de bienestar necesitamos prestar atención a las palabras que decimos, y a las que nos decimos. Es muy relevante ayudar de forma explícita a fomentar una mentalidad de crecimiento como dice Carol Dewck o cómo educamos niñas y niños optimistas, resilientes, fuertes, como nos enseña Seligman (Aquí te lo explico con más detalle).
Indirecta Psicológica
Está muy relacionada también con las anteriores. Consiste en minar la confianza de alguien, en aislar, incluso con gestos muy pequeños. En el vídeo te pongo algunos ejemplos que he vivido en primera persona.
Violencia sexual
Se trata una forma de acoso que implica comentarios sexistas, discriminación por razón de identidad sexual… e incluso agresiones. De nuevo hace sentir a quien lo padece que no forma parte del grupo. El miedo, la vergüenza y la perplejidad que producen llenan a demasiados niños y niñas de dolor.
Ciberacoso
El ciberacoso es especialmente doloroso y suele darse a la vez que el acoso. No hay frontera entre el mundo real y el virtual. Cuando se difunden imágenes o bulos, mentiras, cometarios ofensivos sobre nuestro aspecto, nuestra familia, nuestras creencias… se mina de forma tremenda la confianza de esa persona.
¿Por qué el ciberacoso duele especialmente? Por muchas razones:
– La persona puede evocar el insulto, una y otra vez.
– Deja de tener espacios seguros. Su casa ya no es un entorno protector.
– Y hay otra forma de ciberacoso muy dolorosa: la exclusión. Sentir que no formas parte.
Recientemente se ha aprobado de Ley Orgánica para la protección de las personas menores de edad en los entornos digitales garantizar los derechos de los menores en el ámbito digital, especialmente el derecho a la intimidad, al honor y a la propia imagen, así como el derecho a la protección de sus datos personales y al acceso a contenidos adecuados para su edad. (Aquí se puede consultar).

¿Cómo podemos identificar el acoso?
En primer lugar creando en los centros la cultura del cuidado, priorizar el bienestar emocional y prever acciones concretas y sostenidas en el tiempo para lograrlo. Enseguida daremos algunas claves.
La Asociación NACE (No al acoso escolar) ha elaborado la Regla de las 3C que nos ayuda a detectar el acoso y a diferenciarlo de riñas, peleas o bromas pesadas puntuales entre iguales.
Cambios. Observa cambios en rendimiento, en comportamiento, en conductas. Ayuda a las familias a hacerse preguntas como: ¿Duerme peor? ¿Pierde material escolar? ¿Come diferente? ¿Ha cambiado la ruta para ir al colegio? ¿Presenta moratones o arañazos que descubres sin que te haya contado cómo se han producido? ¿Pierde cosas con más frecuencia? ¿La ropa tiene descosidos, le faltan botones? ¿Ha perdido interés por salir o relacionarse? ¿Está irritable, de peor humor, distante, evade la mirada? ¿Llora sin razón aparente?
Los docentes hemos de sepan prestar especial atención a cambios que nos hagan sospechar que se está produciendo acoso. Por ejemplo: si piden ir al lavabo en horas distintas alas de patio para evitar coincidir con otros, si no quieren hablar en público cuando antes lo hacían sin problemas, si permanecen en estado de alerta o encogidos, si miran con frecuencia a alguien con temor, si se nos acercan buscando protección sin pedirla.
Hemos de tener los ojos bien abiertos, aunque, sin duda, la clave está en multiplicar las miradas con la complicidad generosa de muchas niñas y niños, como después veremos al hablar de prevención.
Campanas. Hacer campanas, o como se denomine en distintos lugares hacer pellas, hacer novillos…, en definitiva no querer ir al colegio y poner excusas para no hacerlo como dolor de cabeza, náuseas, etc. Justificaciones que seguramente no son inventadas, le ocurren porque somatiza el temor a sentirse mal si vuelve al colegio. Ese deseo de desaparecer, de hacerse invisible, es una consecuencia directa del miedo.
Cuerpo. La postura física es otro indicador. Cuando una niña, un niño, sufre suele evadir la mirada, mirar al suelo, encogerse. Quieren pasar desapercibidos para que nadie los señale, para que nadie les infrinja dolor. Se asustan fácilmente, y lo más dolorosos: pierden la alegría. Hay que prestar atención también, especialmente en la adolescencia, a las autolesiones. (Ver)

La clave, siempre, es prevenir
La prevención ha de formar parte de los proyectos educativos de los centros y hay que prever acciones con tiempos, contenidos y responsables de su coordinación.
Contenidos en el Plan de Acción Tutorial: cortos que provoquen conversaciones, actividades para trabajar la ciberconvivencia o guías de descarga libre como la de UNICEF.
Implicar a los estudiantes: darles voz y participación. En demasiadas ocasiones tanto los docentes como tardamos en conocer casos de abusos, por eso es tan importante escuchar al alumnado y crear cultura de los cuidados. Una de las formas más adecuadas de establecer redes de apoyo son los proyectos de tutoría entre iguales como el Proyecto Pigmalión del que se habla en otros posts de este blog.
Promover la escucha activa. Escuchar es el mayor acto de reconocimiento a otra persona y es la esencia del bienestar emocional. A escuchar se aprende como se aprende cualquier otro contenido: sabiendo qué es escuchar y por qué es tan relevante; se aprende ejercitándolo, como cualquier otra competencia, y eso dotará a nuestro alumnado de herramientas para la convivencia, las mejores herramientas para crear entornos de bienestar emocional. nos hará a nosotros mejores profesionales y mejor persona.
Promover la cultura de los cuidados es esencial. No solo porque así somos más felices, además porque las habilidades socioemocionales son contenidos esenciales para nuestro presente y para nuestro futuro.

Referencias y para saber más
Díaz Aguado, M José (2024) Indicadores para evaluar y mejorar la convivencia escolar. Ministerio Educación. Disponible aquí.
Díaz-Ruiz, J. L., Castellanos-Suárez, V., & Ventura-Martínez, J. L. (2024). “Me corto porque… Conductas autolesivas en adolescentes: identificación de factores. Revista Criminalidad, 66(2), 61-74. Disponible aquí.
Dweck, Carol (1999). Self-theories: Their Role in Motivation, Personality, and Development. Psychology Press. Disponible aquí.
Hernández Vásquez, R y Saravia, M. (2016). Generalidades del acoso escolar: Una revisión de conceptos. Universidad Peruana Unión. Disponible aquí.
NACE (Asociación No al Acoso Escolar). Regla de las 3C. Disponible aquí.
UNESCO (2021). Más allá de los números: poner fin a la violencia y el acoso en el ámbito escolar. Disponible aquí.
Programa KIVA. Disponible aquí.
UNICEF (2024). Guía para prevenir el acoso escolar. Conecta con la realidad de tus hijos e hijas. Disponible aquí.
Seligman, Martin E.P. (1999). Niños optimistas. Barcelona: Penguin Random House. Ver aquí.
Torrego Seijo, Juan Carlos (2023). Estudio estatal sobre la convivencia escolar en centros de Educación Primaria. Ministerio Educación. Disponible aquí.

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