Nuevo currículo, nuevos desafíos
Los desafíos del mundo actual son muchos y complejos y la escuela ha de formar al alumnado precisamente para afrontar esos retos. Es cierto que la escuela no es el único entorno en el que nuestros niños y niñas, nuestros jóvenes, aprenden, pero su papel es esencial. Un elemento fundamental para la construcción del pensamiento, para aprender y para seguir aprendiendo, para convivir y para crecer es el lenguaje. Ya Vygotsky nos enseñó que el pensamiento no se expresa simplemente en palabras, existe porque existen las palabras.
Y eso es precisamente lo que la lengua y la literatura aportan, un espacio para ayudar a ‘leer el mundo y la palabra’ (Freire, 1981). Cierto es que la competencia en comunicación lingüística no se adquiere solo desde los contenidos del área o materia de Lengua, pero sin duda los aprendizajes lingüísticos tienen aquí su razón de ser.
Desde hace mucho los currículos se han orientado, con mayor o menor acierto, al desarrollo de la competencia en comunicación lingüística. Sin duda han contribuido a ese consenso tanto los marcos internacionales de evaluación (PISA o PIRLS, en sus sucesivas revisiones), como el Marco común europeo de referencia para las lenguas: aprendizaje, enseñanza, evaluación publicado hace más de veinte años.
Hoy podríamos afirmar que todas las voces coinciden en que el currículo de Lengua Castellana y Literatura, y el de las Lenguas Cooficiales, ha de orientarse a que todo el alumnado sea capaz de actuar, utilizando el lenguaje, en los distintos ámbitos de la actividad social. Es decir, los estudiantes han de salir de la educación obligatoria familiarizados con los géneros textuales que con frecuencia se usan en los ámbitos personal, público, profesional y educativo.
La complejidad de la alfabetización hoy, el bagaje de experiencias y saberes con los que hemos de llenar las mochilas de nuestro alumnado es el principal reto al que trata de dar respuesta este nuevo currículo de Lengua y literatura. ¿Lo consigue?
Trataremos en este capítulo de dar respuesta a esa pregunta a partir de un análisis del currículo con el propósito de dar a conocer los principales cambios y novedades que aporta y los principales retos que supone su implementación en las aulas de Primaria y de Secundaria.
Este capítulo del libro se ha dividido en seis apartados relacionados entre sí.
El primer apartado se centra en presentar los aspectos curriculares esenciales en Lengua castellana y literatura (extensible a las lenguas cooficiales) a partir de las enseñanzas mínimas del área o materia.
En el segundo se analizan algunos aspectos de los currículos de las distintas Comunidades Autónomas con ejemplos de desarrollos que favorecen la implementación en las aulas de ese enfoque competencial que el currículo pretende.
El tercer apartado desarrolla una situación de aprendizaje adaptada al nuevo marco curricular, con un doble propósito. Por una parte, se quiere poner un ejemplo que ilustre el espíritu de este currículo; y, por otro, se pretende mostrar que se trata de un enfoque muy cercano a lo que muchos equipos educativos vienen trabajando desde hace mucho y cómo este marco curricular puede ayudar a dar una vuelta de tuerca que otorgue mayor sentido a sus prácticas.
En el cuarto apartado ofrecemos recursos que se comparten en la web alineados con el nuevo currículo.
El quinto apartado se refiere a los retos y dificultades que tendrá que habrá que afrontar para la implementación del currículo de Lengua Castellana y Literatura.
Finalmente se ofrecen algunas referencias bibliográficas utilizadas para la redacción de este capítulo.
Aquí tienes el enlace al texto completo
https://drive.google.com/file/d/1zntw1Chn3wAALFUVm9q8lwwIEOa1so7F/view?usp=drive_link

