Una mirada festiva a la inclusión: la primavera y el Síndrome de Down.

La Educación no cambia el mundo, pero cambia a las personas que van a cambiar el mundo.

Paulo Freire

¿Te apuntas a celebrar el Día del Síndrome de Down? Una actividad para desarrollar la competencia emocional de tus estudiantes. 

Me gusta celebrar los ‘Días D’. Son solo una excusa para fijar la mirada en algo importante. ¿O son algo más?

Mañana se celebra el Día del Síndrome de Down, coincide con la llegada de la primavera que no he dejado ni un solo año de festejar.

¿Qué mirada queremos propiciar en nuestros estudiantes? Este año estamos de suerte porque se están difundiendo dos vídeos maravillosos.

En el primer vídeo, mamás jóvenes y alegres cantan con sus niños con síndrome de Down. Madres gozosas, optimistas, que unen gestos a las palabras para que los niños comprendan mejor. Madres que cantan y ríen a carcajadas. Madres valientes. Madres que transmiten optimismo y esperanza.

En segundo, #Auténticos, se da voz a las personas con síndrome de Down. ¿Qué sienten? ¿Cómo se ven? ¿Qué les gusta hacer? ¿Qué les emociona? ¿Qué les enfada? Conversaciones en las que personas con síndrome de Down conversan con otras, intercambian opiniones y, ambas, nos ofrecen su perspectiva.

Así que esta semana, tenemos una buena excusa para que nuestros alumnos del Programa Pigmalión, el programa de tutoría entre iguales que llevamos varios años desarrollando, aprendan más cosas sobre las personas con síndrome de Down. La competencia emocional se aprende y se enseña. Se aprende conociendo otras realidades, mirando con otros ojos. Por eso, esta semana la dedicaremos al síndrome de Down.

Lo primero que hacemos y preguntar qué saben sobre ese síndrome, ¿qué les gusta hacer? ¿Cómo se ven? Hablan, comentan y los profesores escuchamos y no intervenimos. Vemos el primer vídeo. Entre ellos conversan de lo que pasa. Todos cantan, están contentos, ‘parece que se van de excursión’.

Después, damos la voz a los protagonistas, y vemos juntos este maravilloso vídeo. Todos prestan atención, les interesa lo que dicen. Tiene un final tan hermoso que aplauden.

Es el momento de que reflexionen por parejas ¿Qué les gusta a las personas con síndrome de Down? ¿Qué les molesta? Volvemos a poner el vídeo para que anoten lo que dicen. Después comparan con lo que a ellas y a ellos les gusta y les disgusta. ¡Sorpresa!! ¡Es lo mismo!!

A todos nos gusta que nos escuchen. Que nos digan cosas bonitas, que nos traten como personas adultas, que piensen que podemos. A todos nos gusta triunfar.

Acabamos la actividad con propuestas concretas de actuación. Qué puedo hacer yo, qué podemos hacer cada uno de nosotros.

En mi instituto tenemos, como en casi todos, muchos alumnos con dificultades, así que ponemos ejemplos concretos sin miedo a hablar claro, a nombrar lo que es visible para todos sin tapujos y con afecto. Con el mismo afecto con el que hablaríamos si fuera nuestro hermano, si fuera nuestro amigo como en el vídeo.

Las personas con síndrome de Down no están enfermas, tienen sus gustos, sus virtudes y sus defectos. Como tú y como yo. Solo que, para tener éxito en muchas cosas, sobre todo en las académicas, necesitan más tiempo y más apoyos.

Que puedan lograr sus sueños depende de ellas, de sus familias, de los recursos de la administración, de las decisiones organizativas de los centros… Pero, sobre todo, depende de ti y de mí. Depende de sus compañeros. Y conocer es siempre el primer paso para conseguirlo.

Demos visibilidad a lo diferente. Demos voz a lo distinto.

Ese es el mejor regalo que podemos hacer a todos, todos, nuestros estudiantes.

Os dejo la ficha resumen de la actividad, por si os sirve para avanzar en el camino que nos lleve a una escuela más inclusiva.

Referencias:

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