El poder de tus palabras. ¿Cómo usas la conjunción ‘pero’?

Empieza un nuevo curso y uno de mis objetivos es desarrollar la competencia lingüística y la competencia emocional de mis alumnos. Enseñarles a conversar de forma asertiva, ayudarles a que utilicen el lenguaje para ser mejores personas, para motivarse, para establecer relaciones equilibradas y positivas con los demás… En definitiva, para que sean mejores personas. Estoy convencida de que esa actitud positiva mejorará también su rendimiento académico.

El desarrollo de la competencia lingüística tiene también una vertiente que se une a la competencia emocional, tema que cada día me interesa más. Hace poco hablé sobre ello en la Universidad Tecnológica de Monterrey (México) y di un taller en Madrid sobre El poder de las palabras en la Jornada de Escuni.

Las palabras, qué importantes son las palabras. Construyen nuestra realidad.

¿Te has fijado, por ejemplo, en el uso de la conjunción adversativa ‘pero? Una palabra que conviene evitar o utilizar mejor.

Te damos aquí algunos tips.

  • ‘Pero’ después de una idea positiva, nunca

Utilizamos la palabra ‘pero’ para contraponer un concepto a otro o para ampliar lo anterior. El uso del ‘pero’ bloquea muchas veces las conversaciones y dificulta la escucha.

Imagina en una conversación estos usos de la conjunción ‘pero’:

– Sí es una chica inteligente, se lleva bien con sus compañeros y saca buenas notas, pero

– Eres una persona amable y creativa, pero

– Su hijo es una persona educada, suele ser responsable, pero

– Tu trabajo responde a lo que se os había pedido, pero

¿Verdad la palabra ‘pero’ después de una alabanza invalida el elogio? Presta atención a tus conversaciones y trata de no cometer ese error.

  • ‘Pero’ solo después de una idea negativa

Cuando empezamos una frase con una observación negativa y a continuación utilizamos la conjunción ‘pero’, se produce el efecto contrario: se neutraliza lo negativo.

No soy muy amante de utilizar  la palabra ‘pero’ y, cuando lo hacemos, deberíamos utilizarla para dar un giro a la conversación con el objetivo de poner en valor. Se entenderá fácilmente con un ejemplo. Sabemos que es mejor focalizar en lo que brilla, en los aspectos positivos más que en los negativos. Sin embargo, es frecuente que asistamos a conversaciones como esta:

A. Mi hijo Andrés es un desastre, se pasa el día conectado y no hay forma de que ordene su habitación.

B. Ya entiendo que Andrés suele dejar todo desordenado y pasa demasiadas horas conectado, pero es un chico generoso y pone interés cuando algo le motiva.

A. No soporto la forma en que esa persona interviene en las reuniones, siempre utiliza un tono agresivo.

B. Es cierto que a veces utiliza un tono agresivo, pero ¿no será quizá porque pone pasión en lo que dice?

El lenguaje modifica nuestro pensamiento, cambia nuestro presente y nuestro futuro. La buena noticia es que puede aprenderse y, por tanto, puede y debe enseñarse.

Para saber más

  • Cambia tus palabras y cambiarás tu realidad https://www.youtube.com/watch?v=fAh3ACGT1HA
  • Castellanos, L. (2017). Educar en el lenguaje positivo. Barcelona: Paidós.
  • Giráldez, A. y Sue-Prince, E. Habilidades para la vida: aprender a ser y aprender a convivir en la escuela. Madrid: SM.
  • Gómez, J. (2003). Educación emocional y lenguaje en la escuela. Barcelona : Associació de Mestres Rosa Sensat

Add your comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *