El poder de las palabras

Cuando comprendí que cada cosa, cada sentimiento, tenía una palabra que lo hacía brillar, fue como romper una cápsula de acero

Gennet Corcuera

Porque tenemos lenguaje podemos representarnos el mundo, podemos comprender, podemos aprender. Sin lenguaje estamos encerrados en una cápsula de acero.

Recuerdo con emoción el momento en que leí la noticia de que una chica sordociega había llegado a la universidad. Era septiembre de 2006, hace ahora diez años. Esa chica se llama Gennet Corcuera, desde entonces la sigo en la prensa. Ya es maestra de Educación Infantil y trabaja con sordociegos como ella. Cuando tenía 7 años una mujer española la adoptó. Lo primero fue romper esa cápsula de acero en la que estaba encerrada,  posibilitar la comunicación. Había que ayudar a la pequeña a entender y a representarse el mundo que la rodeaba. La ONCE jugó un papel clave al enseñarle el alfabeto dactilológico que le permitió entender el significado de la palabra agua, aire, alegría y juguete, miedo y emoción, brisa y amigo, como ella misma recuerda. Conocer las palabras le permitió entender emociones y conceptos y así fue como ha llegado a ser hoy la maestra que es, la mujer que es.

El lenguaje es nuestra mayor ventana al mundo. Adquirirlo supone, según Bruner, tener la posibilidad de participar en prácticas sociales con intenciones de comunicación compartidas. Son esas prácticas sociales, con sus reglas y sus formas, las que nos permiten interactuar para relacionarnos, para aprender, para comprender y participar en nuestro mundo.

Si no existen esas interacciones y el acceso al lenguaje es pobre, nuestro pensamiento se ve afectado enormemente y nuestro mundo también. Por eso es esencial poner el lenguaje en el centro de los aprendizajes, en casa y en las aulas. Porque somos en buena medida lo que son nuestras palabras. Juan José Millás, en El mundo, la novela autobiográfica con la que ganó el Premio Planeta en 2007, para explicar la relación íntima que su padre tenía con las herramientas nos dice “… Mi padre tenía con las herramientas la misma relación que nosotros tenemos con el lenguaje, más que hablar con el lenguaje somos hablados por él”.  En efecto, el lenguaje nos configura y también nos define.

Para crecer como personas hemos de hacer crecer nuestro lenguaje, nuestra capacidad de comunicarnos usando las palabras. No es una tarea sencilla, estar alfabetizados en el siglo XXI es de una enorme complejidad. Cuando Emilio Sánchez Miguel se pregunta “¿somos conscientes de que nunca antes nos habíamos propuesto que toda la población se involucrara en un exigente aprendizaje acumulativo que dura como mínimo diez años?” está hablándonos de la enorme complejidad de esta tarea y de la magnitud del reto que supone universalizar la adquisición de la competencia lingüística.  Una competencia que es, en la era digital, es cada día más compleja.

Para romper esa cápsula de acero necesitamos esfuerzos compartidos y sostenidos en el tiempo.

 

Para saber más sobre Gennet Corcuera:

http://www.cuatro.com/noticias/sociedad/Gennet_Corcuera-licenciada-sordociega_2_1974030098.html

https://www.youtube.com/watch?v=P-Xi_LDDMEc

http://www.20minutos.es/noticia/157241/0/reporteros/gennet/

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/06/30/actualidad/1341073361_011984.html

http://www.elcorreogallego.es/galicia/ecg/gennet-corcuera-tuve-luchar-mucho-otorgasen-asistenta-personal/idEdicion-2013-11-22/idNoticia-838535/

Fuente de la imagen: http://elpais.com/elpais/2015/04/08/album/1428519207_731860.html#1428519207_731860_1428520692

Referencias

Bruner, J. (1984): “Los formatos de la adquisición del lenguaje”, en Acción, pensamiento y lenguaje. Madrid: Alianza.

Sánchez Miguel, E. (2010): La lectura en el aula. Barcelona: Graó.

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